¿Y tú, qué dices?
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BLOG DE CINTA PLUMA DESDE CHAD
Cinta es la oficial de prensa de Intermón Oxfam en Chad. Durante varios meses ha vivido de cerca la historia de varias mujeres del país y ha visto como ni su gobierno ni la Unión Europea las están protegiendo ¡Habla directamente con ella y pregúntale todas tus dudas!
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12. La clÃnica veterinaria como inversión de futuro
CintaPluma - 26/08/2009 - BARCELONA.
Unode nuestros proyectos de seguridad alimentaria es la clÃnica veterinaria. En los cuatro campos de refugiados y desplazados en los que trabajamos, tenemos una clÃnica veterinaria en la que nuestros técnicos (muchos de ellos refugiados y desplazados) atienden a los animales. Desde pequeñas heridas hasta campañas de vacunación, refugiados, desplazados pero también población local acude acuden a nuestras instalaciones veterinarias cuando sus burros, cabras o camellos tienen algún problema. La asistencia y la medicación es totalmente gratuita.
Con el objetivo de que la clÃnica veterinaria sea sostenible a largo plazo, hemos formado a un grupo de refugiados y desplazados en cuidados animales. En los próximos meses, se iniciará un sistema de recuperación de gastos, a través del cual los beneficiarios deberán abonar una pequeña parte de las medicinas que reciben sus animales. De esta forma, no entramos en competencia con los escasos veterinarios de la zona y promovemos una renovación de fondos que contribuirá a la adquisición de medicinas y el mantenimiento de la clÃnica en el futuro.
Como veis, nuestros proyectos no únicamente hacen frente a la situación de emergencia que se vive en el este del paÃs, sino que contribuye al desarrollo y promoción de los beneficiarios a medio y largo plazo. De poco servirÃa que fuéramos capaces de montar pozos y bombas manuales para ofrecer agua potable si nuestros beneficiarios no supieran su funcionamiento, si no supieran como evitar enfermedades y si no pudiéramos transferir conocimientos.
11. Semillas y ganado
CintaPluma - 15/08/2009 - BARCELONA.
Otra parte importante de nuestros programas en el marco de la emergencia en el Este del Chad son los proyectos de seguridad alimentaria. Cada año, Intermon Oxfam reparte semillas entre los agricultores refugiados y desplazados para que puedan plantar en la época de lluvias.
Del mismo modo, el proyecto de pequeña ramaderia distribuye cabras entre los beneficiarios vulnerables. Se trata sobretodo de hogares encabezados por mujeres, ancianos u hogares con miembros que sufren algún tipo de disminución fÃsica o psiquica. Con las cabras que distribuimos conseguimos por un lado que mejore su alimentación, ya que tienen acceso a la leche y que puedan tener una fuente de ingresos, ya que cuando las cabras tienen crÃas, los propietarios pueden vender los animales.
10. Cómo trabajamos
CintaPluma - 02/08/2009 - BARCELONA.
Me gustarÃa explicaros también la manera como trabaja Intermón Oxfam en los campos.
Utilizamos un enfoque comunitario; es decir, que la comunidad beneficiaria se sienta partÃcipe del proyecto. En cada campo y asentamiento, son los propios beneficiarios quienes contribuyen a la difusión de mensajes de sensibilización a través de obras de teatro, por ejemplo. Es el comité de higiene quien moviliza a la población para que contribuya a la limpieza y mantenimiento de los puntos de agua y áreas de lavado, evitando asà aguas estancadas en las que se reproducen los mosquitos portadores de malaria. Y son los propios refugiados y desplazados quienes demandan la construcción de letrinas familiares o comunitarias, según sus circunstancias.
Nuestro objetivo es que nuestros proyectos de agua, higiene y saneamiento sean lo más sostenible posible, esperando que en el momento en el que Intermon Oxfam no pueda estar presente, las infraestructuras y los proyectos puedan seguir funcionando de forma autónoma. Para ello formamos a nuestros beneficiarios y trabajamos codo a codo con ellos.
9. ¿Qué hacemos en Chad?
CintaPluma - 22/07/2009 - BARCELONA.
Intermón Oxfam lleva más de 40 años trabajando en el Chad, principalmente en el sur, apoyando a organizaciones locales e implementando proyectos de desarrollo y buenas prácticas. Desde que estalló la crisis de Darfur en 2004, cientos de miles de sudaneses han cruzado la frontera buscando refugio en el vecino Chad. En 2006 Intermón Oxfam inicia sus proyectos de agua, higiene y saneamiento en el este del Chad.
Como hemos explicado en otros posts, en el este del paÃs encontramos refugiados sudaneses pero también desplazados chadianos que han tenido que dejar sus hogares a causa de la violencia. Intermón Oxfam está presente en dos campos de refugiados (Djabal y Goz Amir) y en dos asentamientos de desplazados (Habile y Aradib). En total, cerca de 95.000 beneficiarios directos.
¿Y qué hacemos? Pues nuestro trabajo consiste principalmente en proporcionar agua potable, estructuras de saneamiento y sensibilización en temas de higiene. Esto se traduce en la construcción de pozos y puntos de agua en los cuales los desplazados y refugiados tienen acceso a una media de 17 litros de agua potable por persona y dÃa. Las estructuras de saneamiento como letrinas, áreas de lavado y abrevaderos para animales evitan la propagación de enfermedades. Y finalmente, la educación y sensibilización en temas de higiene contribuye a modificar los hábitos de los refugiados y desplazados. Nuestro objetivo global es evitar la aparición y propagación de enfermedades relacionadas con el agua como puede ser la Hepatitis E, la malaria, el cólera o diarreas.
8. Aisha, Daod y Awa
CintaPluma - 07/07/2009 - BARCELONA.
Cada vez que voy a Djabal, uno de los campos de refugiados sudaneses en el este del Chad me encuentro con Aisha. Mejor dicho, ella me encuentra a mi, porque no importa donde esté que siempre aparece. Aisha tiene 14 años y un inglés bastante decente. Siempre me pregunta por mi familia y por mis amigos, aunque naturalmente nunca los ha visto. Es una de las pocas niñas que todavÃa sigue en la escuela, forma parte del grupo de alumnos que sensibiliza a sus compañeros sobre los hábitos de higiene, canta con el grupo de niñas y está aprendiendo a tejer. Es una constante fuente de energÃa. Me cuenta que cuando sepa tejer hará vestidos bonitos y los venderá en el mercado.
Daod es uno de los lÃderes tradicionales del campo de Djabal. Su trabajo consiste en mediar en los diferentes conflictos que pueda haber entre los refugiados, representar a su gente ante las autoridades y las organizaciones que trabajamos en los campos y velar por la seguridad y el bienestar de los suyos. Daod es uno de los pocos privilegiados que ha podido alquilar un terreno para cultivar. Lo utiliza para mantener a su esposa, sus siete hijos, su madre y los tres hijos pequeños de su hermano, que falleció en el conflicto del Darfur.
Las desplazadas chadianas tuvieron que dejar sus pueblos de origen por la violencia inter-etnica causada muchas veces por la falta de recursos naturales. Todas quieren volver a casa. “Hay gente que ha intentado volver para cultivar los camposâ€, explica Awa, “pero se encuentran con que hombres armados han tomado sus tierras y no tienen protecciónâ€. El bandidismo y la criminalidad en el este del Chad es una de las principales amenazas para los civiles. “La comisaria de policÃa más cercana se encuentra a cuatro horas de nuestro pueblo, es imposible que lleguen a tiempoâ€, detalla Awa.
El estado chadiano no tiene la capacidad de dar protección a un territorio tan amplio. Además ha centrado todas sus fuerzas en evitar incursiones rebeldes en la frontera, lo que ha provocado que muchas áreas queden sin protección.

7. La escuelas de los campos
CintaPluma - 06/07/2009 - BARCELONA.
Los campos están llenos de niños: jugando por las calles, saltando, montando en burro, gritando ante la llegada de los occidentales, en los puntos de agua, en las escuelas…
Las escuelas de los campos son construcciones de barro y ladrillos. OlvÃdate de tu clase en el colegio. Aquà son aulas amplias, con luz natural que entra por las grandes ventanas y, en ocasiones aunque no siempre, una pizarra. Los alumnos, más de 70 en cada clase, se sientan en el suelo. Algunos ocupan las alfombras de plástico y el resto directamente en la tierra. Todos traen sus cuadernos y lápices, materiales donados por las ONG. Las libretas y los lápices son un bien muy preciado por los niños, saben que deben cuidarlos bien porque les ha de durar hasta la próxima distribución.
Los maestros son generalmente personas que saben leer y escribir y que han recibido formación para enseñar. Algunos de ellos, ya trabaja como profesor en las escuelas coránicas de sus zonas de origen, pero la gran mayorÃa no habÃa tenido ningún contando con la enseñanza profesional.
Cuando hablas con los alumnos te das cuenta de lo difÃcil que es estudiar en estas condiciones. Saben lo importante que es ir a la escuela pero también son conscientes de las limitaciones que tienen. Quieren aprender inglés, geografÃa, historia, matemáticas… pero se encuentran con escasez de materiales, libros y profesores. Los maestros cambian casi cada año y no tienen los recursos pedagógicos necesarios. Conforme van creciendo, los niños y las niñas abandonan la escuela, los primeros para empezar a trabajar en pequeñas actividades y las segundas para casarse. Los pocos que terminan la educación primaria no tienen muchas opciones. En los campos de refugiados no existen centros de educación secundaria y la educación secundaria en Chad se imparte en francés, lengua que los refugiados sudaneses desconocen. Cursar estudios superiores es un sueño casi imposible.

6. La importancia del agua
CintaPluma - 26/06/2009 - BARCELONA.
En mis primeras visitas a los campos pude comprobar lo importante que es el agua para los refugiados y desplazados. En Europa estamos acostumbrados a abrir el grifo y disfrutar de litros y litros de agua: para ducharnos, lavar la ropa, cocinar, beber… Leí hace poco que en el norte utilizamos una media de 180 litros por persona y día. En los campos del este del Chad se consume una media de 15 litros de agua potable por persona y día.
Los puntos de agua tienen horarios de apertura, generalmente tres veces al día. Cada mañana, se pueden ver largas colas en los distintos puntos de agua de los campos y asentamientos. Las mujeres llenan un par de cubos y dejan los bidones literalmente haciendo cola, mientras emprenden el primer viaje a casa. De vuelta, seguirán llenando el cubo o bien lavando la ropa en las áreas habilitadas, cerca del punto de agua.
Estas zonas son también un punto de encuentro social. Las mujeres hablan libremente ya que la presencia de hombres es escasa en las fuentes.
El tener los puntos de agua dentro de campo implica que tanto las mujeres como los niños estén más protegidos ante las agresiones de los hombres armados que pululan por la zona. Muchas veces, cuando salen a buscar leña para cocinar, se encuentran con grupos de bandidos que les roban sus escasas pertenencias o les agreden físicamente.
Una vez más son las mujeres y los niños los más vulnerables ante estas situaciones de violencia. Desgraciadamente, en el interior de los campos también les acechan otros peligros. Existe riesgo de reclutamiento forzoso por parte de los grupos armados que, aunque está prohibido, utilizan los campos para promover su causa. Hay casos de matrimonios forzados: a veces niñas de tan sólo 12 años son obligadas a casarse con hombres que les triplican la edad. Las agresiones dentro del hogar son más frecuentes que en las zonas de origen, debido al consumo de alcohol por parte de los hombres y al hecho de que consideran que es responsabilidad de la mujer conseguir comida. Cuando los hombres llegan a la casa y no hay comida o no la suficiente, agreden a sus esposas.

5. Asà es un campo de refugiad@s
CintaPluma - 26/06/2009 - BARCELONA.
Hola a tod@s. En primer lugar muchas gracias por vuestros comentarios de apoyo. Es muy importante para nosotr@s saber que estáis ahí. Sin vuestro apoyo y reconocimiento nuestro trabajo sería más complicado.
La imagen que yo tenía de un campo de refugiado son las típicas tiendas de lona que podemos ver en las noticias. Así que me sorprendió encontrarme con un auténtico poblado africano. No difiere mucho de los pueblos colindates. Son casas de paja y madera, construidas en la forma tradicional.
Los campos son terrenos cedidos por las autoridades del país para dar refugio a aquellos que han huido de la violencia y las amenazas. Con el tiempo, las tiendas de lona han dado paso a las casas de paja y madera. En algunos casos, los refugiados llevan 5 años viviendo en los campos y han desarrollado una estructura similar a la que pudieran tener en sus pueblos de origen. Encontramos pequeños comercios, escuelas, centros de reuniones, líderes comunitarios, representantes de mujeres, centros de salud.
Podría parecer que es una vida tranquila y apacible, pero no hay que olvidar el motivo que ha traído a estas personas hasta los campos. Los refugiados sudaneses huyeron del conflicto del Darfur y los desplazados internos chadianos de los conflictos interétnicos y la inseguridad en sus zonas de origen.
Lo que más me sorprendió al principio fue la enorme cantidad de mujeres. A simple vista parece que sólo viven mujeres y niños en los campos. En algunos casos los hombres se han quedado en sus zonas de origen para mantener la cosecha y las propiedades, en otros, en medio del caos de la huida, las familias se separan, algunos hombres jóvenes pasan a formar parte de las filas de los diferentes grupos armados y muchos cabezas de familia han muerto.
Las mujeres, como en todos los conflictos, son quienes más sufren la total desprotección frente a las amenazas y peligros que entraña vivir alejadas de sus hogares y su medio, adquiriendo en la mayoría de los casos nuevos roles.
Mientras que en sus lugares de origen tenían la protección de sus hombres y su comunidad, ahora son las propias mujeres quienes deben protegerse a si mismas. Ellas se quedan a cargo de un hogar compuesto por sus mayores, las personas dependientes, sus hijos e incluso huérfanos que habitan en los campos. Deben buscar madera para cocinar, recoger y cargar el agua, asistir a las eventuales distribuciones de materiales y/o alimentos, moler grano, cuidar de sus familiares, participar en pequeñas actividades económicas… una carga, en ocasiones, demasiado pesada que afecta, como mínimo, al 65% de los hogares.

4. Niñ@s y colores
CintaPluma - 17/06/2009 - BARCELONA.
Otra de las cosas que más me impresionó en los campos de refugiados y desplazados fue la sonrisas de los niños y los colores
Los niños que viven en los campos de refugiados y desplazados sienten curiosidad por mí cuando los visito. Se acercan corriendo, quieren tocar mi piel blanca, me saludan y se revolucionan cuando saco la cámara de fotos. Ellos van vestido con colores vivos. Sus madres, y todas las mujeres de los campos también. Combinan los colores y los estampados de forma impensable para el ojo europeo, mientras que los hombres visten solamente de blanco. Rojos, naranjas, amarillos, azules en todas las tonalidades y con todos los motivos posibles parecen querer alegrar la vida de quienes no pueden volver a sus pueblos origen por culpa de la violencia que asola la región.
3. La fuerza de las mujeres
CintaPluma - 10/06/2009 - BARCELONA.
Una de las cosas que más me impresionó de mis primeros días en los campos de refugiados fue la fuerza de las mujeres.
Las mujeres sudandesas y las chadianas llevan una carga demasiado pesada. La mayor parte de ellas han pasado de vivir protegidas por sus costumbres y tradiciones en pequeños pueblos rurales, a tener que adaptarse a las difíciles condiciones de vida de los campos. Para empezar, sus hombres (ya sean maridos, padres o líderes tradicionales) han desaparecido, por muerte natural, asesinados por los diferentes grupos armados y bandidos que asaltan las comunidades o las han abandonado para unirse, de forma voluntaria o involuntaria, a las diferentes facciones en lucha. Ellas son quienes se encargan de sacar adelante su hogar; un hogar que se limita a una choza de paja sin más pertenencias que las que lograron traer consigo en la huida.
Ahora, en los campos, deben recoger agua y leña para cocinar, cuidar de sus mayores e hijos, organizarse en grupos para cultivar pequeños huertos, hacer frente a las amenazas de agresión por parte de hombres armados cuando salen del campo y acudir a las distribuciones periódicas que Intermon Oxfam y otras organizaciones realizan … la lista es interminable.
A pesar de todo, creo que las mujeres tienen una fuerza y una vitalidad fuera de lo común. Después de todo lo que han pasado, siempre tienen una sonrisa para aquellos que acudimos a los campos. Aunque es una sonrisa amarga, en muchas ocasiones, muestra cierto atisbo de esperanza.
