¿Y tú, qué dices?

El retraso mata
Noelita - 14/12/2008 - BARCELONA
Y se acabó. Hay dos grandes sensaciones: frustración y urgencia. La desilusión de todos los que vinimos exigiendo un acuerdo justo y avances claros sobre los acuerdos de Bali es muy grande. La UE ha retrocedido en la gran apuesta que prometía. En lugar de seguir demostrando un claro liderazgo se excusó en la crisis financiera. Y el resto de países ricos, salvo pocas excepciones, prefirieron defender sus industrias que mirar hacia delante, a las futuras generaciones o al costado, hacia los países empobrecidos que están sufriendo un duro impacto. No hay metas claras en la reducción de emisiones, ni tampoco se ha avanzado en definir las fuentes del fondo de adaptación que debe cubrir los costes que genera hacer frente al cambio climático en los países en desarrollo. Y el dinero no alcanza.
Los países ricos no han hecho los deberes y tampoco han respondido a las múltiples propuestas que sí han traídos los países en desarrollo.
Sin embargo, todos coincidimos en una cosa. No bajar las expectativas, no limitar la ambición. Copenhague tiene que ser el espacio del mejor acuerdo posible. Y hay algunos signos que generan esperanza. El nuevo papel de Estados Unidos; Al Gore en su conferencia que generó muchos aplausos destacó el nuevo papel que tendrá su país en esta nueva era. Países en desarrollo como México y Sudáfrica han venido con propuestas muy trabajadas y compromisos concretos sobre la mesa. Y finalmente, después de 11 años, se ha constituido el Patronato que supervisará el fondo de adaptación.
Como mensaje, en este último día hemos instalado una escultura de hielo con la frase “Delay Kills” (La demora mata). No es posible que durante 12 días no se consigan acuerdos sólidos mientras miles de personas están sufriendo. Queda MUCHO trabajo por delante: tenemos que seguir exigiendo cambios y hacer oír nuestra voz. Y en esta tarea los jóvenes jugamos un rol fundamental.
Comentarios
la_indomable - 14/12/2008 - CÁCERES
Tienes razón, a mí también me invade esa sensación de frustración, de decepción, por no ver los resultados que esperaba. Sin embargo, a la gran mayoría no les ha sorprendido, pues en el fondo no esperaban mucho más. A veces me dan ganas de tirar la toalla, de pasar de todo... Pero al rato se me pasa, cogo de nuevo energías y me doy cuenta de que no puedo dejar esta lucha. Como bien dices, los jóvenes estamos aquí para eso. Y por suerte somos muchos. ¡No desistiremos!