¿Y tú, qué dices?
Sumario
Shackleton - 07/11/2008 - BARCELONA
El 1 de julio se ponía en marcha el blog de discusión “¿sabemos lo que comemos?” donde se planteaba una cuestión fundamental. Cómo personas comprometidas con la mejora del mundo que nos rodea, ¿somos coherentes con nuestros principios en el momento de hacer la compra? y por efecto dominó de esta coherencia ¿cómo podemos impregnar a los que nos rodean de aquellas ideas que consideramos fundamentales para lograr un mundo mejor?
Han sido cuatro meses de debate y discusión entre los viajer@s en los que aparte de debatir de la alimentación de hoy en día también han salido a la luz otros temas igualmente importantes como el enorme gasto de bolsas de plástico de las grandes superficies y las posibles soluciones a este problema, o los productos ecológicos frente a los transgénicos. A continuación se presentan algunas de las ideas y conclusiones expuestas por los viajer@s.
Si empezamos por la pregunta que encabeza este blog (¿sabemos lo que comemos?) la respuesta más extendida ha sido: No. Básicamente por la falta de información. Se ha reclamado un mayor espíritu crítico para con la procedencia de los alimentos. La carne, la leche, los huevos, son un buen ejemplo de su variada procedencia. A menudo proceden de animales maltratados que viven en unas condiciones pésimas que revierten en la calidad de lo que comemos. Por otra parte, la gran cantidad de aditivos que se añaden a los productos no siempre están bien reseñados.
Se ha observado como un problema muy actual el despilfarro de comida en los hogares (60kg por español al año). Para combatir esta situación han surgido varias propuestas como tener en cuenta recurrir a la comida casera antes que a los precocinados, cocinar platos que se puedan conservar y repartir durante la semana o aprovechar las sobras en otros platos(las croquetas son el mejor ejemplo de reaprovechamiento). Otras ideas quizás más complicadas en el momento presente, pero no por ello menos buenas son tener la suerte de tener un pequeño huerto urbano e incluso apadrinar vacas ecológicas. Sin duda, opciones que evitan el malgasto de comida al valorar mucho más la calidad de los productos.
Por otro lado las grandes superficies se han mostrado como un lugar en el que hay mucho que hacer. Los alimentos llevan más embalaje del necesario, se hace un uso indiscriminado de bolsas de plástico, hay un mayor transporte de alimentos desde largas distancias o transporte de alimentos de contra estación y por ello como clientes de estos lugares hay que ser críticos y alzar nuestra voz. En cambio, son buenas alternativas los colmados de barrio, los mercados que ofrecen productos de temporada, a granel y productos locales, aparte de ofrecer puestos de trabajo de mayor calidad.
Pero uno de los temas estrella ha sido sin duda el uso de bolsas de plástico en las grandes superficies. Se ha comentado que la UE y en concreto España tiene previsto el 2010 como fecha límite para sustituir de forma total el uso de bolsas de plástico por el de bolsas biodegradables. Pero, ¿debemos esperar al 2010 para cambiar el chip? Está claro que es lo que van a hacer las grandes superficies retrasando al máximo sus inversiones. Este es un comportamiento típico de cualquier industria, retrasar las mejoras en favor de una ganancia inmediata.
Es por esto que entre todos han surgido dos buenas opciones de lucha contra este despilfarro. La primera, quizás la más importante, predicar con el ejemplo. Recuperar la tradición de ir a buscar el pan con una bolsa de tela como hacían nuestras abuelas, utilizar igualmente bolsas de tela para ir a comprar, o bien llevar el carrito de la compra son buenas opciones para combatir la avalancha de bolsas que se ofrecen en estos lugares. La segunda, presionar a los supermercados y centros comerciales. Hacerles entender que no compartimos sus políticas basadas en ganancias inmediatas. Que preferimos apretar el cinturón hoy y que el mañana sea mejor. Qué aunque pueda parecernos perjudicial sería beneficioso el hecho de que se cobrase por bolsa utilizada.
Finalmente, el otro tema estrella ha sido el consumo de productos ecológicos. Se ha dicho que mientras que el uso de transgénicos apuesta por una única especie (de tomate por ejemplo), el cultivo de productos ecológicos refuerza la biodiversidad, mitiga el cambio climático y promueve el desarrollo sostenible. Además se favorece la producción de productos locales, son alimentos más sanos y con mejor sabor. Si bien es una realidad que son más caros también lo es el hecho de que con la progresiva fidelización de nuevos consumidores estos productos tendrán precios más competitivos.
No podemos olvidar que muchas de las soluciones propuestas son difíciles, más costosas (económicamente) y muchas veces la pereza es superior a nuestra voluntad, pero tampoco podemos olvidar que todo el debate generado gira en torno a un cambio de actitud. La nuestra. En definitiva, y remitiéndome a una de las primeras cuestiones planteadas, en ser coherentes. Sí queremos un mundo mejor, tendremos que pasar por esto.
Comentarios
Dale_la_vuelta - 07/11/2008 - BARCELONA
Muchas gracias Shackleton por el resumen. Ya te he sumado los km extra!
Mar Ruiz, Editora Comunidad DVAM